15 jun. 2010

Mi abuela Ana


Mi abuela Ana, era de un pueblo de Almería, una aldea en realidad, al lado de Cuevas de Almanzora. Era guapa, alta, morena... Cuando sólo tenía 12 años, el cacique del pueblo la raptó una tarde. La subió a un carro y ella, muy asustada, se tiró en marcha. Del golpe o del susto, no lo sé, se quedó ciega durante un tiempo.

Ella no sabía explicar como sucedió, quién denunció, pero le hicieron un juicio al “señorito”. Le condenaron a prisión, pero entonces algo pasó con Alfonso XIII, mi abuela tampoco sabía bien bien que fue, pero indultaron a aquel tipo.

Cuando su madre se enteró de que el sujeto volvía al pueblo, cogió a sus dos hijos, a mi abuela con trece años y al pequeño con dos, y con sus pocas pertenencias, reunió algo de dinero vendiendo su casa, se vino a Barcelona , sola, ya que su marido se había ido a trabajar a Marruecos y nunca volvió.

Llegó a Barcelona en barco, no la esperaba nadie. Desembarcó en el puerto y echó a andar sin rumbo, con sus dos hijos y un fardillo de ropa, con poco dinero. La casualidad hizo que se encontrara al poco rato a una persona del pueblo que había venido tiempo antes y como la vió tan perdida la llevó a su casa.

Allí vivió realquilada durante un tiempo, fregando casas pudo sacar a sus hijos adelante. Estos fueron creciendo, mi abuela conoció a mi abuelo, se casaron, pudieron alquilar una casa para ellos, su madre y su hermano y empezaron a vivir con más dignidad.

Cuando mi abuela me explicaba esta historia siempre lloraba. Recordaba esos momentos, el miedo de las dos, la soledad, la valentía de su madre de tomar la decisión de marchar, la ignorancia, la inseguridad social que reinaba en aquel tiempo...

Luego su vida tampoco fue fácil. Uno de sus hijos, mi tío Martín, en la foto con ella y conmigo, murió con 23 años de una insuficiencia cardíaca. De este golpe no se recuperó nunca. Me decía: -si una no se muere cuando se le muere un hijo, es que las penas no te matan...!

No sabía leer ni escribir, la vida no se lo permitió, pero era una de las personas más inteligentes de mi familia. Tenía mucho afán por saber, una capacidad crítica y un sentido del humor envidiable.

Dormíamos en la misma habitación. Yo leía en la cama y ella quería que lo hiciera en voz alta. No todo le gustaba. Le gustaban las novelas de Ana Mª Matute, las de Torrente Ballester, de Delibes, las poesías de Celaya, de Machado, de Neruda... Cuando leía libros que no eran de su interés decía: -¡ése léelo tu sóla!

Cuando yo leía en otros momentos y quería seguir el libro por donde yo lo había dejado ella me increpaba: - No íbamos por ahí, no me tomes el pelo!

Me casé por lo civil, con gran disgusto de mis padres y mis suegros. No sé todavía porqué, ya que ellos no son religiosos, ni siquiera un poquito. En aquel tiempo, 1973, las bodas eran en los juzgados de Arco de Triunfo, la sala era cutre, cutre, y la ceremonia, por decir algo, de lo más deprimente. Te leían los artículos relativos al matrimonio y a otra cosa!.

Mi abuela, que además era la única que habría podido reprobarlo, porque sí que tenía convicciones religiosas, estaba muy contenta, primero porque me quería muchísimo y todo lo que yo hacía le parecía bien, y segundo porque no entendía la actitud de los otros. Así que al salir de los juzgados, muy seria, pero con el lenguaje sarcástico que ella y yo entendíamos, dijo: -pues mira, a mí si que me ha gustado esto, no tanta tontería!!!

Era muy feminista, aunque no lo sabía. No había oído hablar nunca de ese término. Mi abuelo compartía con ella los trabajos domésticos, ya que a raiz del incidente que he relatado al principio, siempre estuvo enferma. Lavaba la ropa, bañaba a sus hijos y hacía la comida. Sólo que no se podía saber, en ese tiempo hubiera sido tachado de calzonazos. Pero le enseñó, a pesar de que mi abuelo tenía un carácter fuerte y a veces bastante malasombra, que ocuparse de la familia era de más hombría que lo que hacían la mayoria de los hombres de la época, y él lo entendió.

Siempre luchó por mantener unida a la familia. Siempre tenía algo de dinero para los cumpleaños de sus nietos...

Aunque salía poco de casa, era muy coqueta, el mejor regalo que le podías hacer era una caja de polvos compactos, o una botella de colonia.

Hoy hace 35 años que murió, sólo tenía 69 años. Fue la persona más importante para mí durante mi infancia y juventud.

¡Cuánto la he echado de menos, durante estos años...!

10 comentaris:

Nerim dijo...

Mi querida Marylou, desde que me contaste la historia de tu abuela, allá por los años 1992 (ahora ya habrá que definirlo así, pues nos estamos haciendo muy mayores),me pareció una historia digna de contar, así, a tu estilo, como tu sola sabes hacerlo, con esa gracia y con sentido del humor heredado de tu abuela, seguro.
Nuestras abuelas fueron muy importantes en nuestras vidas. Solo quisiera, que mis nietos llegaran a decir lo mismo de sus abuelos y que nos recordaran y bien,durante muchos, muchos años.

Un besote

Anónimo dijo...

Me has hecho llorar, cosa no demasiado complicada, por cierto....
Yo hace 35 años tenía 6, por lo que tengo un vago recuerdo de ella.... pero desde luego buenísimo.....
Me hubiera gustado conocerla más y más tiempo, pero claro no tuve ese privilegio....... que envidia !!!
Al final eso es lo que me gustaría que recordaran mis hijas de sus abuelos, no te parece??????
Besitos, tu hermana.

laia dijo...

Buenas mama,

No había oído nunca la historia entera, por poco no nos conocimos joooooo

Laia

Julia dijo...

Qué historia tan hermosa MaryLou. Y qué emoción pensar que tenemos tanto en común, mi abuela también era de Almería, de Berja concretamente. Y aunque no le pasó lo mismo que a la tuya, también tuvo que emigrar a Barcelona por culpa de los hijos de puta (uy, perdón por la expresión)o sea de los señoritos del pueblo. Igual que la tuya, también era analfabeta pero más lista que el hambre, que diría ella porque era muy dada a los refranes, se parecía a Sancho Panza, jajajaja. Me alegro mucho de que te hayas decidido a explicar la historia de tu abuela, creo incluso que deberías escribir una versión más detallada para que, aunque no se publique nunca, quede siempre constancia de cómo fue su vida y de cuánto valía. Creo que nuestras abuelas se merecen que las recordemos siempre. Yo me siento muy orgullosa de ser nieta de mi abuela y me alegra mucho ver que tú también.

Un besazo

Anónimo dijo...

Hola Maria, sóc el el víctor, fill de la Fina. M'ha passat el teu bloc i el primer que llegeixo és aixó...quin començament! Quina bonica història!
Un peto!

El Brecha dijo...

Sobrecogedora la historia y la sensibilidad con que la has narrado.
A propósito de narrativa he leido tu perfil y a mi también me gusta mucho Delibes, el primer libro no juvenil que leí fue "El Camino". Pero sobretodo coincidimos en Vazquez Montalbán, tanto el ciclo Carvalho como Galindez y otros tantos, puedes suponer hasta que punto lo he idolatrado si te digo que cuando le dió el jamacuco definitivo en Bangkok, hasta recibí SMS de colegas dándome el pésame.

Estrella dijo...

Querida Marylou, me has emocionado muchisimo, no sólo por la historia de tu abuela, sino por la sensibilidad y el sentimiento que le has puesto al narrala. Se nota que te ha salido del corazón.

Nuestras abuelas fueron unas mujeres fuera de lo común, que tuvieron que vivir en un mundo muy diferente y mucho más duro y difícil.

La vida de nuestras abuelas en algunas cosas tienen mucha similitud, las dos eran muy inteligentes, a pesar de no saber leer ni escribir. Mi abuela tuvo también que sobrevivir a la muerte de una hija, le costó mucho salir adelante y si lo hizo fue gracias a mi madre que era muy pequeña y la que más la necesitaba. Logró superarlo gracias a los hijos pequeños que tenía y a que tenía que trabajar de sol a sol para sostener a su familia. Ya sabes el estar ocupado ayuda a no pensar, aunque llevó siempre aquella herida en su corazón y siempre que hablaba de su hija lo hacía con lagrimas en los ojos, con emoción contenida por muchos años que hubieran pasado. Muchas gracias por compartir su historia, un fuerte abrazo, Estrella.

Els fogons del pare dijo...

MaryLou,
M'he emocionat llegint la teva història, la de la teva família, la de la teva àvia. Quina persona més extraordinària que era, i que n'estaria d'orgullosa si t'hagués escoltat llegir-li aquest escrit... segur que d'alguna manera o altra li ha arribat la dolçor de la teva veu.
Petons.

Anónimo dijo...

Si no te importa voy a guardar esta narración para leerla en mis clases de Historia, a ver si mis alumnos entienden lo que era la sociedad española no hace mucho. Ellos están convencidos que lo que cuentas no existió
Maria

MaryLou dijo...

María, claro que no me importa! es más, me gusta que los jóvenes sepan que pasaba entonces, para que puedan valorar todo lo que se ha luchado y sufrido para que ahora vivamos así.
Besicos